Aunque era de noche, convertí toda la imagen a blanco y negro, le añadí un poco de grano a la foto y luego, a base de capas, fui colocando los detalles de color que creí podrían ser interesantes tanto en la luz roja del semáforo como en las dos ventanas con luz que se alcanzan a ver.
El resultado me gustó y subraya lo que yo quería enfatizar: el color está presente a pesar de la nocturnidad y sus misterios.
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