Desde el pasado viernes 2 de octubre se está exhibiendo en la escalera principal de la Casa de México en España, la novena edición de su tradicional Altar de muertos que, en esta ocasión, está dedicado al compositor mexicano Agustín Lara, con un diseño de Beatriz Redo. ¡Viva la vida! es el título del altar 2026, una celebración de la vida y del recuerdo de aquellos que se adelantaron en el tránsito hacia la muerte, pero que permanecen presentes en la memoria y en el corazón de sus familias y amigos.
En este contexto, la figura de Agustín Lara cobra un significado especial (1897-1970) fue uno de los compositores más importantes de la música popular mexicana y una figura clave en la difusión de la canción romántica en español. Conocido como “El Flaco de Oro”, es autor de clásicos como Granada, Solamente una vez y María Bonita. Su estrecha relación con España quedó también reflejada en obras como el célebre chotis Madrid, convertido en uno de los temas más emblemáticos dedicados a la capital. Su legado, que trasciende fronteras y generaciones, lo sitúa como uno de los grandes referentes de la música iberoamericana del siglo XX. En homenaje a su trayectoria, todo el recorrido del altar estará musicalizado con algunas de sus canciones más emblemáticas. En la página del evento dentro del portal web de la Casa de México en España nos encontramos con este texto explicativo que nos ofrece algunos detalles del montaje:El altar podrá ser visto hasta el 8 de noviembre y se puede visitar libremente o con una visita guiada. Ambas posibilidades son gratuitas, pero mientras que para la visita por libre no se requiere reservación, tan sólo se precisa ir en el horario de apertura del centro, para las visitas guiadas existe la posibilidad de hacerlo con y sin reserva, según disponibilidad.La ofrenda de este año está dedicada al compositor mexicano Agustín Lara (1897-1970), el inolvidable Flaco de Oro, quien, acompañado de su piano, preside esta escena. Su legado musical constituye un lenguaje universal capaz de unir memoria, identidad, lazos culturales y afectivos entre México y España La escena se inspira en un cementerio de las montañas de Michoacán durante la noche de Día de Muertos, cuando las familias acuden a encontrarse simbólicamente con las almas de sus seres queridos. La luz de las velas, las flores de cempasúchil, el incienso, el copal, los alimentos, la música y los rituales tradicionales crean una atmósfera que trasciende el tiempo y mantiene unidos a vivos y muertos. En Michoacán, especialmente entre las comunidades purépechas y mazahuas, la llegada de la mariposa monarca a los bosques de la región coincide cada año, entre finales de octubre y principios de noviembre, con las celebraciones de Día de Muertos. Por ello, tradicionalmente se considera que estas mariposas representan las almas de los difuntos o anuncian su llegada al encuentro con los vivos. Entre flores, música y luz, esta ofrenda celebra la memoria de quienes permanecen vivos en nuestros recuerdos y en nuestras canciones.











