Hace unas horas, tuve la oportunidad de presenciar el Desfile del carnaval que comienza en los jardines de Picasso, atraviesa la Alameda Principal, entra a calle Larios y culmina en la Plaza de la Constitución.
Como ha sucedido en otras veces el desfile más bien se centró en las comparsas y murgas que actuaron en el Teatro cervantes y que acercaban "su arte" a todos los que se alineaban a lo largo de las vallas que contenían la festiva procesión. Carrozas hubo pocas, disfraces los imprescindibles (debo comentar que los que brillaron por su osadía al disfrazarse han sido los niños, quienes hicieron gala de vestuarios comprados de supermercado y fueron los que le dieron el punto de color a la tarde. Muy pocos padres, vamos contados con los dedos de las manos, se atrevieron a acompañar a sus hijos en las caracterizaciones.)
Este año conté por decenas los Spiderman, los "Zorros", los Batman y Supermanes entre los niños, mientras que las niñas perfirieron las princesitas, las hadas, las Minnies y las "pijameras" (su único mérito fue pintarse unas pecas, ponerse colorete en las mejillas, hacerce colitas en el pelo, cargar a su osito de peluche y salir a la calle con el "mameluco" que usan todas las noches para dormir)
Aqui les dejo una foto para ilustrar un poco mi comentario.
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