El concierto de Clausura, contra lo que se pudiera pensar por el título del Ciclo anunciado, no se llevó a cabo en la Catedral de Málaga (como sí sucedió en los cuatro conciertos anteriores) sino que tuvo lugar en el Santuario de Santa María de la Victoria, patrona de Málaga.
En esta ocasión, el concierto corrió a cargo de Adalberto Martínez Solaesa (Organista y Director artístico del Ciclo de Conciertos) y del clarinetista Jose María Puyana Guerrero, interpretando obras de Bach, Haendel, Lefebure-Wely, Guilmant, Lefevre y Bonnet; destacando, por su belleza e interpretación, la Sonata en Sol mayor de G.F. Haendel.
Lo más curioso del recital residió en la proyección simultánea de la ejecución de los intérpretes a través de un circuito cerrado de televisión, pues éstos se encontraban en la parte alta en el Coro de la iglesia, lugar que, por la posición de los asistentes, nos era imposible acceder con la vista propia.
No es la primera vez que los recursos tecnológicos se ponen a las órdenes del arte, específicamente de la música, y cada vez más los veremos incorporados de una manera natural y solidaria. (Recuerdo la pantalla con los subtítulos de varias óperas que presencié por ejemplo, en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México).
Cabe felicitar aqui, no sólo a los organizadores e intérpretes de los conciertos de órgano, sino también a los productores del circuito cerrado de televisión del día de ayer que nos permitieron disfrutar, además de auditivamente, de manera visual, una música celestial.
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