A poco más de 50 kilómetros de aqui, en plena Sierra de las Nieves, cerca del pinsapar de Junquera nos encontramos con un campo de olivos cubiertos de nieve, regalándonos un paisaje hermoso que a los ojos de un chilango boquerón como yo, resulta novedoso y siempre atractivo.
Es un maravilloso regalo para los sentidos (porque hasta la sensación de recibir los copos de nieve en la piel resulta diferente e interesante), pero luego se da uno cuenta de que no todo es maravilloso, porque por ejemplo, este año se han perdido muchas cosechas y la producción agricola se verá notablemente afectada.
Últimamente los fenómenos naturales se están convirtiendo en agentes devastadores que lesionan gravemente a la población mundial.
Que triste es que algo que podría ser bello se tranforme en una pesadilla.
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