viernes, abril 22, 2016

Francisco González Espinosa, maestro arquetero mexicano que vive desde hace años en Madrid

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No me podía imaginar que hubiera un paisano que se dedicara a esta actividad aqui en España, pero gracias a que su esposa se puso en contacto conmigo me enteré de su existencia. Concepcion me sugirió que visitara su página web y conforme me puse a navegar por las diferentes secciones que lo integran me fue cautivando su arte y la paciencia que debe tener para llevar a cabo su actividad. Me estoy refiriendo a Francisco González Espinosa, un maestro arquetero mexicano que, establecido en España desde 1983, lleva a cabo su labor en un estudio en pleno centro de Madrid.

Cuando ves fotos de sus manos, te das cuenta de la labor y el cariño que pone en su trabajo en cada creación. Su taller "...está especializado en la construcción, restauración, encerdado y reparación de todo tipo de arcos. Vende arcos propios, antiguos, barrocos y de estudio, para cualquier necesidad y presupuesto. También realizamos montajes de violoncellos (puente, alma y rectificado de diapasón) y vendemos instrumentos de diferentes clases, de estudio, para profesionales y por encargo."


En su propia página web hay una sección dedicada a su historia en donde se puede vislumbrar un perfil biográfico muy interesante. Aquí un fragmento de él:
Nació en la Ciudad de México. Su padre fue violinista de la Compañía Nacional de Ópera de México y además luthier. Así, desde antes de nacer ya debía escuchar el violín tocado por su padre, instrumento por el cual siente una profunda admiración y cariño. Ya en sus primeros pasos tocaba y cogía las maderas y herramientas que estaban a su alcance y con las cuales hacía sus primeras construcciones sobre el suelo. Desde niño el mundo del sonido, la música y los instrumentos formaron parte de sus juegos y aficiones. Esa sensibilidad para la música y los dedos inquietos de Francisco le llevaron a estudiar piano, pero rápidamente descubrió el violoncello y ya no dudó más, ese fue el instrumento que quiso estudiar para el resto de su vida. Al mismo tiempo su padre trabajaba en casa reparando y construyendo instrumentos, adonde venían los músicos. De esta manera todo ese mundo de la música y los instrumentos eran y siguen siendo el mundo de Francisco. Bajo la tutela de su padre hizo muchas reparaciones de instrumentos y a los veinte años ya había construido dos violas y un violoncello...
De verdad que es una historia muy interesante que habla de un mexicano que lleva a cabo una profesión muy particular. Siempre nos encanta compartir con todos ustedes este tipo de historias porque a través de ellas podemos describir la trayectoria de un mexicano más en España.

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